Ella esperaba en la cama, tapada hasta la nariz, con el oído atento a cualquier ruido extraño. Sabía que pasaría, que de un momento a otro lo escucharía y pasaría la noche sin dormir. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? se preguntaba. ¿Por qué le había tocado a ella? Desde pequeña había escuchado que algunas personas nacen con estrella y otras estrelladas. Estaba claro que ella era una de las segundas. Pero construiré mi propia estrella, se aseguraba.
Entretanto, lo escuchó. Allí estaba, acababa de llegar. Eran las 4 de la madrugada cuando sintió las llaves en las puertas, los ruidos de los zapatos, ese olor inconfundible que le caracterizaba. Subió las escaleras lentamente, y cada escalón que alcanzaba era un segundo menos de paz para ella. LLegó a la habitación y cuando creía que se produciría lo inevitable, de pronto se hizo el silencio. No hubo quejas, ni reproches, ni malos modos. Aquella noche, simplemente, dormiría tranquila.
Todos los niños tienen derecho a una infancia feliz, a noches de sueño en paz y a momentos acogedores en su hogar. Todos los niños tienen derecho al amor de sus padres. Todos deberían tener unos buenos padres.
Entretanto, lo escuchó. Allí estaba, acababa de llegar. Eran las 4 de la madrugada cuando sintió las llaves en las puertas, los ruidos de los zapatos, ese olor inconfundible que le caracterizaba. Subió las escaleras lentamente, y cada escalón que alcanzaba era un segundo menos de paz para ella. LLegó a la habitación y cuando creía que se produciría lo inevitable, de pronto se hizo el silencio. No hubo quejas, ni reproches, ni malos modos. Aquella noche, simplemente, dormiría tranquila.
Todos los niños tienen derecho a una infancia feliz, a noches de sueño en paz y a momentos acogedores en su hogar. Todos los niños tienen derecho al amor de sus padres. Todos deberían tener unos buenos padres.


Zapatero, Zapata, Zaplana.... ¿desaparecerán estos apellidos? Pues quizás sí, si la reforma llevada a cabo por el Gobierno no lo impide. Y es que ante la búsqueda de la igualdad, ahora se ha estimado que el orden de lo apellidos de los hijos dependerá del concenso de los padres, pero en caso de que no lleguen a ningún acuerdo, entonces se establecerá el orden alfabético. Si esto ocurriera, al cabo de unos años, los apellidos que se sitúan a la cola del alfabeto desaparecerán...